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Mequitas, cados y t de El Cairo
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Mezquitas, mercados y tiendas de El Cairo
  
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Son lugares de culo, así que la entrada es teóricamente gratuita en la mayoría, salvo en la Ciudadela. Sin embargo, en algunas te cobran una pequeña entrada y en otras un guía te la enseña “voluntariamente” y pide su propina. Vale la pena, en todo caso.
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Son lugares de culto, así que la entrada es teóricamente gratuita en la mayoría, salvo en la Ciudadela. Sin embargo, en algunas te cobran una pequeña entrada y en otras un guía te la enseña “voluntariamente” y pide su propina. Vale la pena, en todo caso.
Hay que recordar llevar calcetines, ya que habrá que descubrirse entera, así que mejor ir prevenida y llevar ropa larga y un pañuelo. Como curiosidad, es sede de la famosa Universidad Islámica, de la cual han salido todos los líderes de los Hermanos Musulmanes, incluido su fundador. Te dan folletitos sobre el Islam, la condición de la mujer, etc. Muy irónico después de haberte hecho poner un ropón negro de pies a cabeza…
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Hay que recordar llevar calcetines, ya que habrá que descalzarse dentro de la mezquita. También es práctico llevar calzado que sea fácil de quitar y poner (¡¡por algo ellos llevan babuchas!!). Ropa que cubra piernas y hombros (para todos) y un pañuelo para la cabeza (para las mujeres). En algunas mezquitas serán más flexibles con el pañuelo de la cabeza, pero siempre hay que quitarse los zapatos.
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• '''Ibn Tulun.''' La maravilla de las maravillas. Siglo IX. Inmensa, antigua, luminosa, recogida. El exterior conserva un aire de fortaleza (tiene unas almenas muy curiosas) que evoca los primeros tiempos del Islam. El interior juega con la inmensidad del patio en contraste con la penumbra de las galerías de columnas de los laterales (hasta 5 naves en la parte del mihrab).  Tiene un alminar espiral al que se pude subir. Las vistas son preciosas, si no tienes problemas de vértigo.
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• '''Al Azhar “La Espléndida”.''' Frente a Jan el Jalili, al otro lado de la calle de Al Azhar. Preciosa por dentro y por fuera. Siglo X. Hay que cubrirse entera, así que mejor ir prevenida y llevar ropa larga y un pañuelo. Como curiosidad, es sede de la famosa Universidad Islámica, de la cual han salido todos los líderes de los Hermanos Musulmanes, incluido su fundador. Te dan folletitos sobre el Islam, la condición de la mujer, etc. Muy irónico después de haberte hecho poner un ropón negro de pies a cabeza…
  
 
• '''Sultán Hassan y Al Rifai'''. Se ven desde el mirador de la Ciudadela. Están separadas solo por una callecita. Desde arriba parecen iguales. La del Sultán Hassan es del S XIV, con un patio y una fuente de abluciones maravillosos. La del Al Rifai es del S XIX, bonita, pero no tan espectacular, menos abierta y luminosa. Como curiosidad, allí está la tumba del último Sha de Irán. Las alfombras y mármoles donados por Farah Diba, su señora esposa, te hacen entender lo que significa la expresión “lujo oriental”.
 
• '''Sultán Hassan y Al Rifai'''. Se ven desde el mirador de la Ciudadela. Están separadas solo por una callecita. Desde arriba parecen iguales. La del Sultán Hassan es del S XIV, con un patio y una fuente de abluciones maravillosos. La del Al Rifai es del S XIX, bonita, pero no tan espectacular, menos abierta y luminosa. Como curiosidad, allí está la tumba del último Sha de Irán. Las alfombras y mármoles donados por Farah Diba, su señora esposa, te hacen entender lo que significa la expresión “lujo oriental”.
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• La susodicha pizzería '''Maison Thomas''' también está bastante bien para comer. Hay ensaladas, pizzas, hamburguesas. Y cerveza fresca. No hay servicio.
 
• La susodicha pizzería '''Maison Thomas''' también está bastante bien para comer. Hay ensaladas, pizzas, hamburguesas. Y cerveza fresca. No hay servicio.
  
• '''Café Fi Shawi.''' En Jan el Jalili. Se dice que Naghib Mafouz escribió aquí su trilogía de el Cairo. Hoy en día no se podría escribir ni la lista de la compra, tal es el trasiego de vendedores, nativos, turistas y camareros. De todas formas, es muy bonito y los zumos son muy ricos. El café, en taza diminuta, te lo hacen con maquinilla en la propia mesa. Es fuerte, espeso y con unos posos tremendos, pero muy rico si te
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• '''Café Fi Shawi.''' En Jan el Jalili. Se dice que Naghib Mafouz escribió aquí su trilogía de el Cairo. Hoy en día no se podría escribir ni la lista de la compra, tal es el trasiego de vendedores, nativos, turistas y camareros. De todas formas, es muy bonito y los zumos son muy ricos. El café, en taza diminuta, te lo hacen con maquinilla en la propia mesa. Es fuerte, espeso y con unos posos tremendos, pero muy rico si te gusta realmente el café.
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• Si se tiene un estómago a prueba de bomba, como el mío, se puede uno arriesgar a tomar los '''zumos de los puestos callejeros.''' Los más típicos son los de mango, naranja, pomelo y caña de azúcar. Éste último es el más barato (1 libra el vaso). En contra de lo que pudiera pensarse, no es excesivamente empalagoso y resulta muy refrescante. Si se es escrupuloso o con tendencia a pillar diarreas en los viajes, mejor abstenerse y conformarse con una foto (los puestos son coloristas y muy animados).

Última revisión de 21:12 13 ago 2010

Mezquitas, mercados y tiendas de El Cairo

Mezquitas

Son lugares de culto, así que la entrada es teóricamente gratuita en la mayoría, salvo en la Ciudadela. Sin embargo, en algunas te cobran una pequeña entrada y en otras un guía te la enseña “voluntariamente” y pide su propina. Vale la pena, en todo caso. Hay que recordar llevar calcetines, ya que habrá que descalzarse dentro de la mezquita. También es práctico llevar calzado que sea fácil de quitar y poner (¡¡por algo ellos llevan babuchas!!). Ropa que cubra piernas y hombros (para todos) y un pañuelo para la cabeza (para las mujeres). En algunas mezquitas serán más flexibles con el pañuelo de la cabeza, pero siempre hay que quitarse los zapatos.

Ibn Tulun. La maravilla de las maravillas. Siglo IX. Inmensa, antigua, luminosa, recogida. El exterior conserva un aire de fortaleza (tiene unas almenas muy curiosas) que evoca los primeros tiempos del Islam. El interior juega con la inmensidad del patio en contraste con la penumbra de las galerías de columnas de los laterales (hasta 5 naves en la parte del mihrab). Tiene un alminar espiral al que se pude subir. Las vistas son preciosas, si no tienes problemas de vértigo.

Al Azhar “La Espléndida”. Frente a Jan el Jalili, al otro lado de la calle de Al Azhar. Preciosa por dentro y por fuera. Siglo X. Hay que cubrirse entera, así que mejor ir prevenida y llevar ropa larga y un pañuelo. Como curiosidad, es sede de la famosa Universidad Islámica, de la cual han salido todos los líderes de los Hermanos Musulmanes, incluido su fundador. Te dan folletitos sobre el Islam, la condición de la mujer, etc. Muy irónico después de haberte hecho poner un ropón negro de pies a cabeza…

Sultán Hassan y Al Rifai. Se ven desde el mirador de la Ciudadela. Están separadas solo por una callecita. Desde arriba parecen iguales. La del Sultán Hassan es del S XIV, con un patio y una fuente de abluciones maravillosos. La del Al Rifai es del S XIX, bonita, pero no tan espectacular, menos abierta y luminosa. Como curiosidad, allí está la tumba del último Sha de Irán. Las alfombras y mármoles donados por Farah Diba, su señora esposa, te hacen entender lo que significa la expresión “lujo oriental”.

Al Ghuri. Hay una mezquita y una wikala o caravasar (sitio donde se alojaban los comerciantes de las caravanas antiguamente), separadas por una calle estrecha. La wikala hoy en día es una especie de centro cultural o de artesanía, donde hay actos culturales. Los miércoles y sábados hay baile de derviches.

Al Hussein. Esta en uno de los laterales de Jan el Jalili. Es bonita, aunque sobria por fuera. Alberga la cabeza de Hussein, el nieto del Profeta y por ello es demasiado sagrada para que los infieles podamos entrar. La conversión instantánea está descartada y probablemente muy mal vista; la mezquita es chií y ya se sabe como las gastan.

La Ciudadela. No hay que limitarse sólo a la Mezquita de Alabastro. Hay otras dos muy bonitas y muy diferentes dentro de la misma Ciudadela:

o Mezquita de Solimán Pachá. Pequeña y recoleta. Un remanso de paz después de las multitudes que hay en la de Alabastro. De estilo turco.

o Mezquita de Nasir Mohamed. Su cúpula verde no tiene pérdida. Decoración de azulejos, al estilo persa.

Posibles rutas. Taxi desde el hotel hasta las mezquitas del Sultán Hassan y Al Rifai. Desde allí se puede ir andando hasta la de Ibn Tulun. Se vuelve a las anteriores y se puede andar hasta Jan el Jalili. Es un paseo largo (más de media hora), pero tienes el encanto de ir por la calle de Al Qala (sí, la de la falda almidoná y los nardos apoyaos en la caderaaaaaaaa) que es muy comercial y animada, con carpinterías, tiendas de ropa, de muebles, etc. Al llegar a la calle Port Said se pregunta por la calle Al Azhar, una de las principales arterias de la ciudad. Yendo por esa calle te vas encontrando la mezquita y wikala de Al Guhri, el mercado textil, el mercado de Jan el Jalili, y las mezquitas de Al Azhar y Hussein.

La Ciudadela quizás sea mejor dejarla para una mañana entera, combinándola con una tarde de paseo “no-cultural” por Jan el Jalili o Zamalek.

Las que no he visitado. Aparecen en guías y libros de arte, así que deben ser dignas de verse. Yo me quedé con las ganas por falta de tiempo (las dejo para la próxima vez) así que espero una opinión.

Mezquita Azul. Frente a las del Sultán Hassan y Al Rifai, al pie de la Ciudadela.

Mezquita de Amr Ibn El Aas (641). La más antigua de África, aunque debe quedar poco del edificio original. No he conseguido localizarla en el plano, pero debe estar cerca del Barrio Copto.

Mezquita de Moaed (823). Sin más datos.

Mezquita Al Hakim (Siglo XI). En el Cairo fatimí, más allá de Jan el Jalili. Entre Bab Al Futuh y Bab An Nasr, dos de las puertas de las antiguas murallas del Cairo.

Mezquita al Akmar (1125). También en el Cairo Fatimí. Debe ser pequeñita y muy decorada.

Tiendas

Nomad. En Zamalek, dando a la orilla del Nilo. Está justo antes de llegar al Marriott, en un primer piso, pero tiene un cartel que se ve desde la calle. Joyería y artesanía beduinas.

“Fátima”. Junto al restaurante Abu Said, citado más abajo, esta´esta preciosoa tienda. Tienen artesanía uzbeka (sí, del mismísimo Uzbekistán): bordados, bolsos, tapices, chaquetas. Todo muy bonito, original y sin regatear. El dueño es muy agradable y está encantado de charlar.

• En general todo el barrio de Zamalek (uno de los barrios “bien” de la ciudad) tiene tiendas bonitas, algunas totalmente occidentales, otras más orientales, como las de antigüedades.

Mercados

• Entrando por la callecita que separa la wikala de Al Guhri de la mezquita del mismo nombre hay un mercado fundamentalmente de textiles. Muy egipcio. Hay toallas, alguna galabiyya bonita, piezas de tela de algodón del pais. Y las bragas más grandes que la humanidad pueda concebir: talla XXXXXL. Es curioso para echar un vistazo a las tendencias egipcias del momento. Cuando yo estuve la ropa interior con purpurina y/o estampado de leopardo hacía furor.

Jan el Jalili. Todo lo que se puede esperar de un mercado oriental: especias, artesanías varias y horteradas supremas. Regateo casi obligatorio y agotador.

El Jordi. En Jan en Jalili, en el primer piso de un patio interior. Puedes preguntar a cualquier chiquillo, que te llevará sin problemas por una pequeña propina. Sobre todo joyería y platería, pero también souvenirs. Te hacen los típicos cartuchos con tu nombre en letras jeroglíficas, o en letras árabes, en oro o en plata. Se encargan y se recogen en una hora. Su principal ventaja es que el precio es fijo y por supuesto, el susodicho Jordi habla español (imagino que también catalán). Según confesión propia, “se pasó los 80 en Barcelona tomando copas”. Un personajazo.

Restaurantes, bares y cafés en el camino.

El Hotel Marriott fue construido con motivo de la inauguración del Canal de Suez y sigue siendo uno de los más lujosos del Cairo. Hay un bar-cafetería en los jardines. Los zumos son excelentes y el servicio lento, así que se puede disfrutar de un largo rato de tranquilidad. También sirven ensaladas, pizzas y otros platos rápidos. Precios razonables para ser un sitio lujosísimo de la muerte (un zumo puede costar unos 2 euros al cambio). Vale la pena darse una vuelta por el vestíbulo y los jardines aunque no tomes nada. Suele haber mucho trasiego de gente, así que nadie te pregunta que estás haciendo allí. Y los servicios están tan limpios como las túnicas de los jeques que pululan por el vestíbulo.

• Los bares y restaurantes del Hotel Sheraton Cairo (a orillas del Nilo, no confundir con el Sheraton que hay junto a las Pirámides) están bastante bien y los precios tampoco son desesperados. Un poco impersonal, eso sí. Hay restaurante oriental, pizzería, hamburguesería, sushi bar, etc.

Abu al Said. El restaurante de moda en el Cairo. Es conveniente reservar. Está en muy cerca del Hotel Marriott. Detrás por el lado derecho del hotel está la calle 26th July, una calle ancha, con un scalectrix por encima. Justo detrás del hotel hay una gasolinera. Hay que cruzar la calle y verás de frente un bar-pizzería que se llama Maison Thomas. Doblando a la derecha en la misma esquina del Thomas está el restaurante. Es una casa antigua, decorada con fotos del Cairo de los años 50. Todo muy glamouroso.

• La susodicha pizzería Maison Thomas también está bastante bien para comer. Hay ensaladas, pizzas, hamburguesas. Y cerveza fresca. No hay servicio.

Café Fi Shawi. En Jan el Jalili. Se dice que Naghib Mafouz escribió aquí su trilogía de el Cairo. Hoy en día no se podría escribir ni la lista de la compra, tal es el trasiego de vendedores, nativos, turistas y camareros. De todas formas, es muy bonito y los zumos son muy ricos. El café, en taza diminuta, te lo hacen con maquinilla en la propia mesa. Es fuerte, espeso y con unos posos tremendos, pero muy rico si te gusta realmente el café.

• Si se tiene un estómago a prueba de bomba, como el mío, se puede uno arriesgar a tomar los zumos de los puestos callejeros. Los más típicos son los de mango, naranja, pomelo y caña de azúcar. Éste último es el más barato (1 libra el vaso). En contra de lo que pudiera pensarse, no es excesivamente empalagoso y resulta muy refrescante. Si se es escrupuloso o con tendencia a pillar diarreas en los viajes, mejor abstenerse y conformarse con una foto (los puestos son coloristas y muy animados).

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